¿Qué es una ablación con catéter?

Concepto.

La ablación con catéter es la intervención que se realiza para corregir o modificar los trastornos del ritmo cardíaco. La mayoría de las taquicardias son abordables mediante esta técnica. Consiste en producir -mediante un catéter especial- una pequeña quemadura de entre 5-8 mm de diámetro en el interior del corazón, en el punto donde se origina la arritmia. La energía que origina el calentamiento de la punta del catéter de ablación se denomina radiofrecuencia. Si se consigue erradicar ese foco(s) en su integridad el problema puede quedar resuelto definitivamente.

A través del CardioLab 7000 se procesan las señales eléctricas obtenidas por los catéteres emplazados en el interior del corazón que permiten al operador determinar las características de la arritmia y seleccionar los puntos idóneos para la aplicación de energía en las técnicas de ablación.

¿En qué consiste la ablación con catéter ?

El procedimiento se realiza en una sala especial, el laboratorio de cateterización cardíaca, y utilizando anestesia local. Antes de iniciar la intervención propiamente dicha debe ser canalizada la vena femoral -en la ingle derecha- mediante unos introductores, a través de los cuales se pasan posteriormente los catéteres. La primera parte de la intervención tiene como finalidad definir o confirmar el mecanismo que origina la taquicardia. Así, una vez que se han emplazado los catéteres en distintas cámaras del corazón se estudia las características de la instalación eléctrica cardíaca del paciente. Esta parte requiere estimular el corazón mediante impulsos eléctricos –no dolorosos- y la producción de taquicardia. Una vez que se ha determinado el mecanismo específico que origina la arritmia se pasa a la parte terapéutica o ablación propiamente dicha.

 

Catéter de Ablación MarinR y ContactR (ambos productos de Medtronic) . La punta del catéter es manipulada en distintos ángulos por el operador desde para acceder a los puntos de interés en el interior de las estructuras cardíacas. Una vez situado en esas áreas se aplica la radiofrecuencia –energía utilizada por una fuente externa que se conecta al catéter- para producir una pequeña quemadura circunscrita al punto de interes.

En dependencia de la cámara del corazón donde deban realizarse las aplicaciones de radiofrecuencia el acceso vascular es distinto. Cuando el foco a tratar se sitúa en aurícula o ventrículo derechos el acceso es venoso. También se utiliza este acceso para llegar hasta aurícula izquierda, aunque esta vez mediante la previa realización de una punción transeptal. Sin embargo, cuando se debe acceder al ventrículo izquierdo el acceso vascular se realiza en arteria femoral. El catéter de ablación esta dotado en un mecanismo mediante el cual el operador reflexiona el área distal del catéter para que pueda ser manipulado hasta alojarlo en el área concreta de interés. En este punto se realiza una o varias aplicaciones de radiofrecuencia u otras fuentes alternativas. Estas quemaduras duran unos 30 segundos y no suelen ser molestas para el paciente. Tras unos 10-20 minutos de espera se intentará reinducir la arritmia de nuevo. Cuando ésta no pueda ser provocada definitivamente se considera que la taquicardia ha sido eliminada y concluye el procedimiento. La duración de la intervención es muy variable, en dependencia de la arritmia(s) estudiada(s) ó tratada(s) y su complejidad, pero habitualmente oscila entre 2-4 horas. Concluido el estudio, se retiran los catéteres, se realiza compresión en los puntos de acceso vascular durante unos minutos, y se remite el paciente a su habitación.

Sala de cateterización cardiovascular donde se realizan las técnicas de Electrofisiología: Estudio y Ablación con catéter.


Riesgos.

Como en cualquier procedimiento de cardiología invasiva en el que deban ser manipulados catéteres dentro del corazón, existe siempre riesgo de producirse perforación cardíaca, bloqueos, embolias, u otros problemas. No obstante, las complicaciones son rarísimas, y su tipo o trascendencia dependen de la localización precisa del foco de la arritmia. La experiencia del equipo que realiza el procedimiento es fundamental para tratar las posibles situaciones inesperadas. Por tanto, una complicación de graves consecuencias o fatal sería excepcionalmente rara -aunque teóricamente posible.

Convalecencia.

Generalmente el paciente permanece hospitalizado hasta la mañana siguiente y es dado de alta. La mayoría reinicia sus actividades normales de forma plena en los días siguientes.

Ilustraciones.

Ilustración típica durante la fase diagnóstica de una ablación. A través de los registros obtenidos por los distintos electrodos de los catéteres –cada uno de éstos corresponde a una señal- se comprueba la localización exacta del punto que se debe eliminar para solucionar la arritmia.

Paciente con síndrome de Wolff-Parkinson-White y taquicardias.

ECG del mismo paciente tras realizarse la ablación de la vía accesoria posteroseptal. Se observa que la preexcitación ventricular ha desaparecido y el ECG es normal.