Pulso rápido: Taquicardias

Se denomina taquicardia a un ritmo cardíaco rápido. Durante una emoción, un esfuerzo, etc. este hallazgo es obviamente normal. Sin embargo, algunas personas perciben de forma brusca, inesperada y repentina una sensación de palpitaciones por una aceleración del pulso cardiaco hasta frecuencias de entre 150-200 latidos por minuto. Estos episodios cuya duración es muy variable, de minutos a horas, que se pueden iniciar tanto estando en reposo como durante el ejercicio, suelen estar relacionados con el desarrollo en la instalación eléctrica del corazón de una especie de cortocircuitos a través de los cuales el impulso eléctrico recircula sin fin. Algunos de estos cortocircuitos son congénitos, es decir, el individuo nace con esa anomalía, aunque la mayoría comienza a sufrir los primeros síntomas entre los 15 y 40 años.

En algunos de estos pacientes el propio electrocardiograma realizado en condiciones normales -es decir, sin taquicardia- ya delata la existencia de la anomalía. Otros, sin embargo, tienen un electrocardiograma de reposo normal, y sólo el registro realizado durante uno de los episodios de taquicardia orienta el origen del problema. Algunos de los mecanismos, que para simplificar aquí llamamos cortocircuitos, son realmente anomalías que se desarrollan en la instalación eléctrica del corazón a lo largo de la vida, por lo que el paciente puede debutar clínicamente a cualquier edad.

Existen muchas clases de taquicardias. Su significado, en cuanto a gravedad y trascendencia para la vida del sujeto que la padece, depende del tipo de taquicardia, de la existencia o ausencia de otras enfermedades cardíacas asociadas, etc.

En la actualidad la mayoría de las taquicardias que se originan por la existencia de los referidos cortocircuitos suelen enfocarse hacia un tratamiento resolutivo encaminado a la eliminación del substrato que origina las taquicardias mediante un catéter especial durante una intervención denominada Ablación. Esta técnica es realmente un cateterismo especial, generalmente bien tolerado por el paciente, que se realiza con anestesia local. Como alternativa, existen también ciertos medicamentos que pueden ser útiles para tratar algunas taquicardias. Tienen el inconveniente de no ser curativos, ya que en el mejor de los casos lo que consiguen es prevenir en mayor o menor medida las recurrencias de las taquicardias. Todo ello, junto al hecho de requerir su ingesta continuada hace que este tratamiento medicamentoso no sea de primera elección.